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· Por Ricardo Torres Oliva

La autoridad no se anuncia

Por qué el ruido sobre inteligencia artificial es la señal más fiable de que alguien no la ha implementado.

Hay una forma rápida de saber si alguien ha implementado inteligencia artificial en una operación real: escúchale treinta segundos.

Quien lo ha hecho habla de datos que estaban peor de lo que decía el inventario. De permisos. De la persona del equipo que tenía en la cabeza el proceso entero y que nadie había documentado. De la semana en que hubo que apagarlo y volver a lo de antes. Habla de gobierno, de trazabilidad y de qué pasa cuando el sistema se equivoca a las tres de la mañana.

Quien no lo ha hecho habla de revolución.

Por qué ocurre

No es mala fe. Es que las dos conversaciones ocurren en momentos distintos del proyecto. El entusiasmo vive en la fase en la que todo es posible porque nada se ha tocado todavía; el detalle aparece en el mes cuatro, cuando el piloto funcionaba y el despliegue no avanza.

El problema para quien decide es que las dos suenan igual de seguras. Y la que suena mejor es, sistemáticamente, la que menos ha tocado el sistema.

Qué hacer con esto

Es una heurística barata y sirve en una reunión: pregunta por lo que salió mal.

No «¿qué resultados tuvieron?», que tiene respuesta preparada. Pregunta qué tuvieron que deshacer, qué subestimaron y qué harían distinto. Quien ha estado dentro responde en treinta segundos y con detalle. Quien no, cambia de tema hacia el potencial.

Es la misma disciplina de Destrucción Creativa: lo que hay que dejar de hacer explica más que lo que hay que empezar. También en una conversación de ventas.

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